En este espacio predomina el color azul, junto con su color complementario: naranja. En el primer caso, porque el azul denota limpieza, orden, obedicencia, tranquilidad y armonía. En la habitación y especialmente en la zona del comedor, los colores deben invitar a los niños a comer con limpieza, orden y obediencia, así como a compartir un momento tranquilo y armónico con sus compañeros. Además, el azul denota cooperación. En el segundo caso, porque el naranja denota apetito, comodidad, acción, comunicación, generosidad y amistad. Este espacio debe incentivar a los niños a comer comodamente, así como a integrarse y comunicarse con sus compañeros. Además, la cena constituye un espacio para compartir y fortalecer vínculos afectivos, en la cual el naranja juega un papel protagónico, en la medida en que representa generosidad y amistad.
Los estantes, en los que se almacenan los alimentos, son verdes; ya que este color representa vida, vigor, salud, renovación y al igual que azul, limpieza y tranquilidad. Este espacio debe incentivar a los niños a alimentarse sanamente, siendo la comida sinónimo de vida, salud y renovación.
El estante, en el que se ubican los libros, es morado, ya que este color denota conocimiento, inteligencia, creatividad, inspiración, arte, magia y fantasía. Este espacio debe incentivar a los niños a ilustrarse y adquirir nuevos conocimientos a través de los libros.
Finalmente, lo que parece ser un conjunto de juguetes ubicado en la parte inferior del mesón, es predominantemente rojo, ya que este representa movimiento, dinamismo, exitación, emoción, amor y amistad. Los juguetes o aquellos objetos que los niños utilizan para realizar actividades recreativas deben invitarlos a participar activa y dinámicamente; así como a estrechar vínculos con sus compañeros.

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